Los drones son unos aparatos que se han popularizado recientemente en España. Gracias a la rápida evolución tecnológica, el coste de desarrollar y fabricar en serie estos aparatos han permitido que prácticamente cualquiera pueda hacerse con uno para que le acompañe en sus visitas al parque o en sus excursiones. Pero esta actividad, no solo se queda en el campo del ocio sino que también empieza a ser cada vez más utilizados con fines económicos, hecho que ha obligado al Consejo de Ministros a redactar una Ley que regule la actividad de los drones antes de que se convierta en un territorio sin ley. De hecho, esta necesidad la han acelerado algunos sucesos en los que algunas personas han utilizado este tipo de aparatos en actividad con fines bastante reprobables llegando en poner en peligro la integridad física de otras personas.
Para cubrir esta imperiosa necesidad, el 4 de Julio de 2014, vio la luz en el Consejo de Ministros la primera ley de regulación de la actividad comercial de drones con el objetivo de controlar las actividades de drones que no lleguen a los 150 kilos de peso. En esta ley, se han definido muchas de las condiciones de trabajo de estos aparatos, estudiando actividades de diferentes naturaleza como pueden ser la revisión de infraestructuras de tendidos eléctricos, vigilancia y monitoreo de instalaciones o la grabación o fotografía aérea de eventos deportivos al aire libre.
Ya que leer el texto íntegro puede ser una tarea enormemente tediosa, para hacer un primer resumen de muchas de las implicaciones de esta Ley, vamos a centrarnos en cuatro grandes apartados que vamos a intentar explicar lo mejor posible. Es fácil que no deje solucionadas todas las dudas, por lo que en caso de necesitar indagar a mayor profundidad en la normativa, tendremos que coger el texto íntegro y escarbar buscando el apartado que solucione nuestra duda. Y por no extendernos más, vamos a empezar a desgranar esta nueva Ley.
Apartado 1: Catalogación de drones.
En este apartado, la Ley hace una primera distinción atendido al peso que tiene el dron. Se diferencia entre aquellos que sean de peso menor a 2 Kg, y aquellos que oscilen entre 2 Kg y 25 Kg.
Los dos tipos de drones, necesitan de forma obligatoria contar una placa identificativa, similar a lo que puede ser el número de bastidor en un coche. En esta placa, tienen que estar perfectamente reflejados el nombre del fabricante así como los datos fiscales de la empresa que se beneficia de la actividad que realiza el dron. Además, será necesario en ambos casos que el piloto del dron tena una licencia de piloto válida para operar en España, tramitada por AESA.
La diferencia entre las dos categorías, radica en que los drones de 2 Kg no son necesario registrarlos ni hacer ninguna petición para hacerlo volar, cosa que si es necesaria cada vez que hagamos volar un dron que supere los 2 Kg de peso.
Apartado 2: Zonas de vuelo del dron.
Uno de los grandes caballos de batalla y una de las necesidades esenciales que han desembocado en la creación de toda esta normativa. En España, el espacio aéreo está controlado por la AESA, la responsable de tramitar las licencias de piloto de dron, por lo que cualquier persona que tenga interés en que su dron realice una operación comercial en su espacio aéreo, deberá notificarlo con una antelación mínima de 5 días para obtener permiso.
Además, queda terminantemente prohibido hacer volar el dron por encima de grandes núcleos urbanos o zonas donde se concentre la gente como puede ser un concierto al aire libre sin tener dicho consentimiento debido a las consecuencias que puede tener un accidente. En cambio, si por ejemplo queremos utilizar nuestro dron para grabar algún evento dentro de un pabellón cerrado, este permiso no es necesario, ya que nuestro dron estará volando en un espacio que no pertenece a la AESA y por lo tanto, no necesitaremos ni notificarlo ni pedir permios.
Apartado 3: Condiciones de seguridad requeridas para volar nuestro dron.
En la misma línea que la definición clara y precisa de las zonas de vuelo, la seguridad es otro de los pilares esenciales de esta nueva legislación. Y es que cuando estamos hablando de aparatos voladores de hasta 25 kilogramos de peso, una pérdida en el control del aparato puede suponer un accidente que puede llegar a cobrarse una vida humana.
Para que estos tristes sucesos no se den, el Ministerio se ha encargado de realizar un completo manual de cumplimiento obligatorio, en el que se fijan unas pautas basadas en los estudios de las operaciones que se suelen realizar habitualmente con estos aparatos. Y quien decida no aplicar este manual y sea pillado con las manos en la masa, tendrá que vérselas con la Ley y afrontar multas que oscilan entre los 3.000€ y los 60.000€ dependiendo de la gravedad de la infracción cometida
Apartado 4: La obligatoriedad de tener una licencia de piloto
Para completar toda esta regulación se ha fijado como requisito obligatorio que todas las empresas y pilotos que quieran realizar actividades comerciales con un dron tengan que superar un examen para obtener una licencia que los considere aptos para responsabilizarse de que los drones vuelen de forma segura.
Para obtener el carnet oficial de piloto de drones, existen múltiples cursos en las diferentes academias del aire que hay repartidas por la geografía española. Aunque no es curso oficial estandarizado, la AESA es la encargada de validad los contenidos teóricos y prácticos que ofrecen estas escuelas del aire, de modo que si el curso está homologado, nos servirá para acceder a la licencia oficial y totalmente válida tanto en España como en Europa.
La única forma de no tener que sacarse dicha licencia, es que el piloto en cuestión ya que cuente en su posesión con una licencia de piloto de avió o ultraligero, momento en el que queda exento de tener que realizar este curso específico.

Estos cuatro apartados en los que hemos dividido la Ley, no es más que una primera toma de contacto con la legislación vigente que se publicó en 2014. Es importante tener en cuenta que esta Ley es un borrador inicial que sufrirá modificaciones con el paso del tiempo, ya que al igual que los drones están en una continua evolución, esta legislación inicial tendrá que sufrir el mismo proceso para conseguir no dejar vacíos legales ni matices que puedan ser utilizados por indeseables que quieran hacer daño.